jueves, 7 de febrero de 2019

Alaska Tierra Salvaje

Alaska

La tierra Salvaje

Cuando la gente piensa en Alaska lo primero que se les viene a la mente es nieve y mucho frío, pero este destino es mucho mas que eso. Alaska no es uno de los destinos que este en la lista de la mayoría de personas. Y la verdad es que las personas sabemos muy poco de Alaska como destino y lo que tiene para ofrecer.

Hace unos meses tuve la oportunidad de visitar algunas ciudades de Alaska y lo que me logro sorprender, fue la naturaleza, su flora y su fauna es de estos pocos lugares en el mundo, donde la naturaleza y la vida salvaje aun dominan encima del hombre con sus grandes metrópolis de hierro y cemento, aquí aun se respira aire fresco y libertad un mundo que poco a poco ha ido desapareciendo en varios rincones del planeta.




Toparse con animales salvajes, es tan cotidiano y frecuente, como ver pasar aviones encima de las grandes ciudades. El verde de sus bosques me hacen recordar los paisajes que recorre Frodo en el señor de los Anillos, o en estas películas de fantasía con sus grandes escenarios naturales. 

Y es aquí, donde se esconde gran parte de la magia de un destino tan misterioso como totalmente inexplorado en su totalidad. Ríos y montañas que quitan el aliento, sus costas frías llenas de vida marina, sus territorios nevados y blancos, aquellos pueblos que se quedaron detenidos en el tiempo, la vida de montaña y bosques, paisajes irreales que engrandecen la obra perfecta de nuestro Creador.




Alaska me recordó el asombro de sentirte como un explorador en un destino exótico como los que recorre Tin tin en sus aventuras resolviendo misterios o al mas puro estilo de  Indiana Jones.


Para comenzar el viaje salimos desde muy temprano de ciudad de Guatemala para tomar varios vuelos. Hasta que llegamos a la ciudad de Seattle Washington, donde daremos inicio a la travesía por las tierras de los osos y la fiebre del oro. La ciudad Esmeralda nos regala sus mejores vistas desde el muelle, una vista majestuosa de una gran ciudad que en algún momento espero regresar y escribir de ella.







Ya a bordo del Norwegian Bliss, uno de los cruceros mas nuevos que recorre los mares y de los mas grandes que he tenido el gusto de subir.
Llega el momento de partir con el pitido del barco, alejándonos a toda marcha mar adentro El Creador me regala un hermoso atardecer de fuego que inunda todo el cielo de ese color naranja encendido. Como en un buen libro los grandes viajes de aventura se inician a bordo de un barco.





El destino Alaska, esta tierra misteriosa salvaje, de paisajes sacados de un cuento, donde no hace muchas décadas atrás muchos hombres temerarios buscaron la fortuna del oro y se toparon con una tierra inhóspita cruel y salvaje alejada de todo y todos. Una extensión de tierra tan grande y majestuosa como la tierra media en El señor de los anillos.


Mi primer parada es en Ketchikan, la quinta ciudad mas grande de Alaska con una población que no supera los 11,000 habitantes. Conocida también como la capital del salmón. Llegamos desde muy temprano al puerto. Ketchikan, es un poblado que originalmente se dedicaba a la pesca. Sus peculiares edificaciones en especialmente en la famosa Creek Street te transportan aquellos pueblos balleneros descritos en la novela de Moby Dick.




Mi caminata comienza desde muy tempranas horas con mis botas bien amarradas mi equipo fotográfico en la espalda comienzo a recorrer el poblado lo que empieza a llamar mi atención son los tótems estas esculturas emblemáticas de los nativos, talladas en madera con figuras de humanos y animales hacen que el recorrido valga la pena.




Estos Totems me llevan a la famosa calle Creek donde me tomo el tiempo para sacar fotos el camino me lleva a la parte alta del poblado el clima frio se mezcla con el calor de la caminata haciendo muy placentero el recorrido.





La primera excursión a tomar por estas tierras da comienzo en los bosques de Ketchikan, me dispongo a observar Osos negros en una reserva a unos 30 minutos de camino.  Una de las principales razones de venir hasta estos lugares fue a tomar fotografías de paisajes y vida salvaje, pero en este tipo de fotografía con animales siempre es jugarse la suerte nunca sabes que pude pasar o si te toparas con animales.




Algo que me llamo la atención es como han adaptado el área para el turismo. La gente local, ha desarrollado una red de puentes sobre los arboles para no quedar al nivel del piso con los animales.




Aunque los osos negros de Alaska son mas pequeños y acostumbrados a ver gente, son totalmente peligrosos si te cruzas con alguno en estos bosques y tal vez no son tan agresivos como los osos Grizzli que fácilmente son el doble o triple que una persona normal, en Alaska estos animales reinan los bosques.

La tarde en la reserva se vuelve un poco lenta y después de esperar un poco la fortuna se hace presente y logro captar con mi cámara un grupo de osos, muchas veces sentí que los osos posaban para el lente. Pero lo que impacta de ver osos es ver como esas criaturas que parecen tiernas e inofensivas tienen su lado salvaje, como devoraban el salmón golpeando contra las rocas y desgarrando con sus garras y dientes la piel del pescado, esa miradas profundas un deleite para los ojos para ser honesto. el resto del día se va como agua en las manos, Ketchikan me regala un día increíble de mucha paz, aventura y emociones aprendiendo un poco de sus bosques y su gente.




Siendo un viajero que viaja con una cámara fotográfica en mano el resto del día se pasa entre fotografías. Caminando por el pueblo cerca del muelle, sacando fotos disfrutando el paisaje la naturaleza alrededor.

Sin duda Ketchikan es un pueblo de pescadores tranquilo rodeado de grandes bosques, un lugar fotogénico tranquilo para sentarse a escribir un poco llega la hora de subirse al barco otra vez me tomo unos minutos para ver el pueblo por ultima vez y partimos para el siguiente destino la capital Juneau mas al norte.


El día que llego a Juneau me recibe el clima mas atípico en todo el viaje. Ese día una neblina ligera cubre toda la costa, seguida por una llovizna lo bastante molesta para no dejarme andar con la cámara en mano. El clima no mejoro lo cual demoro mi salida del barco mas de lo previsto. Toco hacer cambio de planes, en estas situaciones toca pensar rápido que hacer mas cuando el plan original estaba hecho desde meses atrás. 


Como digo el plan de visitar Alaska siempre fue tomar fotos de paisajes y vida salvaje, así que decido tomar una expedición para ver ballenas mar adentro. Bajarme de un barco para subir otro con la posibilidad de no ver ballenas no era lo mas sensato pero era el momento de improvisar un poco y adaptarme a lo que había disponible sobre la mesa.

Debo decir que fue una grata sorpresa la expedición de ballenas, un tour muy bien organizado, personal amable y capacitado. Y la verdad que ese día los Dioses viajeros acompañaron ya que no solo vicachalotes si no Orcas que en esa época era como sacarse la lotería.

Una buena experiencia que se quedo grabada en la memoria. Por otra parte con el clima tan adverso tome las fotos mas complicadas de todo el tiempo que llevo tomando fotos. Debido a la baja temperatura y a la lluvia mi equipo fotográfico tubo pequeños fallos y no son las mejores fotos que he tomado, pero fue una experiencia memorable.


A veces viajando toca adaptarse y conformarse con lo que no se puede controlar mas en esto de tomar fotografías no siempre salen las cosas como uno quisiera y esto sucedió ese día, lastimosamente en esta parada el clima no ayudo y no hubo oportunidad de conocer mucho en la capital el clima se cerraba cada vez mas y mas y lo mas sensato era regresar al barco donde había calor y comida.

Llego la noche y el barco salió con destino a Skagway, el lugar que dio el origen a la fiebre del oro varias décadas atrás, un lugar que se detuvo en el tiempo, lugar de historias leyendas y fantasmas y quien sabe que mas cosas Skagway una parada obligada para el viajero que va por Alaska un lugar tan fotogénico como misterioso.




Que te puedo mencionar de Skagway es una ciudad obligada en tu paso por Alaska con mucha historia es muy famosa por sus ferrocarriles  antiguos y su poblado que se quedo detenido en el tiempo muy vistoso y fotogénico realmente te da esa sensación de estar en un pueblo del viejo Oeste es un poblado con una población fija bastante baja si no estoy mal no supera las 1500 personas. 






Los turistas por lo general toman las excursiones de ferrocarril las cuales me comentaron que son buenas. Pero ese día decidí tomarme el tiempo para andar por el pueblo. Soy un fanático de las historias de fantasmas, y había escuchado  relatos de lugares embrujados en Alaska. Así que Skagway que en realidad es un pueblo muy antiguo con un pasado bastante cruel y violento los casos con actividad paranormal son bastante altos,  me fui preguntando en los lugares que entraba donde podía ver fantasmas y  en una cafetería me comentaron de un bar llamado el Red Onion. Lugar que en la época de la fiebre del oro funciono como un cabaret y en donde mucha gente ha dicho ver el fantasma de una mujer en el segundo piso así que fui en busca de aquel bar.



Caminando por un buen rato doy con el lugar, tomo un tour por el lugar que me cuesta 10 dólares, ingreso con la convicción de poder ver algo extraño y paso tomando varias fotografías con la esperanza de ver algo paranormal pero lastimosamente tengo la sensación de que fui timado o tal vez no al ver una fotografía pero no tengo la certeza de algo valido. Llega la tarde y tomo una excursión que quería hacer desde hace mucho tiempo atrás.

Montar Trineo jalado por perros, el famoso campamento de los Mushers estas personas que entrenan perros para correr en la nieve, gente muy amable por cierto, son algo así como nómadas de las montañas. Para la excursión nos adentramos en las montañas y bosques como a unos 40 minutos de Skagway.



El camino es simplemente maravilloso lleno de paisajes, montañas lagos y inmensos bosques, al llegar el campamento nos trasladan a unos camiones estilo militar 4x4 para adentrarnos a las montañas  empezamos subiendo por la montaña con una buena inclinación de subida bajada hasta llegar al campamento de perros, habían unos 60 perros probablemente o mas cuando los perros escuchan los camiones acercarse se ponen como locos empiezan a ladrar puede ser un poco intimidante el sonido que hacen pero es emoción la que sienten ya que estos perros literalmente aman y viven para correr.





La experiencia de ser jalado por perros en las montañas es mas que asombrosa una experiencia que recomiendo vivir, una de las actividades que mas disfrute de todo el viaje por Alaska.



así que cuando me preguntan como es, Alaska te puedo decir con seguridad que es Alaska, sin duda es libertad sentirte parte de una expedición de aventura, re conectar con lo básico, meditar y reflexionar sentir y vivir la naturaleza. Cosa que para los que venimos de las grandes ciudades olvidamos. Muchas veces Alaska es, paisajes surreales, animales en libertad, flora y fauna salvaje, bosques como de película, poblados pequeños cálidos ausentes de las grandes tecnologías y abarrotados por las grandes corporaciones Alaska es de esos lugares donde el hombre aun no domina por completo y eso la hace un lugar tan especial real y salvaje.




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Es una noche de invierno y el reloj marca las doce,  y tú y yo aquí nos encontramos caminando debajo de la Luz de la noche. Como puede ser t...