martes, 22 de octubre de 2019

El Niño que soñaba con ver el mundo

Mas de alguna vez has escuchado la frase el mundo es tan grande y a la vez tan pequeño. No hace mucho tiempo era aquel niño que disfrutaba la idea de poder recorrer el mundo para vivir mil aventuras como los personajes que aparecían en mis libros y veía por televisión .

Aquí es cuando me viene una secuencia de imágenes rebotando como echo en lo profundo de mi mente, aquel niño sentado frente al televisor que veía como aquel Oso blanco con pantalones amarillos y sudadero rojo se despedía de su mama para irse a vivir mil aventuras por el mundo y regresar a casa como si nada, que te digo de aquel joven reportero llamado Tin Tin que vivía miles de aventuras cargadas de misterio y acción por el desierto la jungla, debajo del agua en altamar y donde tu te puedas imaginar.

No digamos aquel rey elefante que dejo la jungla para irse a vivir a la gran ciudad. Esas referencias me volaban la cabeza de niño yo también quería salir a ver el mundo como los personajes que veía en mi televisor.


Que aguarda mas allá del lugar de donde vivimos, como viven que historias cuentan que paisajes esconden todo un mundo por descubrir. Han pasado los años pero ese sueño nunca se marcho se reforzó así que un día decidí salir a ver el mundo y no solo soñarlo. El trabajo duro, la constancia , el esfuerzo  y una mezcla de circunstancias me han llevado a no solo ver el mundo a través de una pantalla.

No recorro el mundo como Tin Tin ni salgo día tras día como Rupert el oso pero he podido hacer cosas como: escribir y beber cerveza en el gélido mar de Alaska mientras cae el atardecer, degustar ravioles en un pequeño restaurante a a par de uno de los canales de Venecia, ver como empieza a nevar a través de una ventana desde una biblioteca  en la ciudad de Nueva York, perderme por horas en las calles de Barcelona, vivir tres días de festival de música en la cálida ciudad de Miami, tener una guerra de bolas de nieve en el centro de Múnich o ver las playas mas impresionantes del caribe, congelarme para fotografiar ballenas en un pequeño barco.

Cuando me siento y hago balance y recuerdo aquello que soñaba ver de niño me doy cuenta de la dicha y bendecida vida que he llevado, es bonito soñar pero es mucho mejor vivir los sueños con los ojos abiertos no se cuanto tiempo tendré ni que tantos lugares podre recorrer, espero sacar el mayor balance que pueda el tiempo que este. El mundo es enorme y pequeño a la vez solo hay que dejarse llevar así que. Mama te veo cuando regrese a casa me voy otra vez hasta pronto.

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